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Sexo en la mujer despues de los 60

PATRICIA MATEY

Han sobrepasado la barrera de los 60 y la mayoría ha renunciado a tener una vida sexual activa. Pero más grave aún es que tan solo una décima parte de las que reconocen que mantienen relaciones íntimas las lleva a cabo por su propio deseo.

El resto, en boca de ellas, lo practica para satisfacer a sus parejas.

Una de cada cuatro mujeres mantiene relaciones sexuales. La principal variable que predice una vida sexual activa es tener pareja estable. La autoestima, la historia sexual previa y el deseo por mantener relaciones son los factores más importantes para determinar que exista una vida íntima.

«Si preguntáramos en unos años a un grupo de mujeres que ahora está en la treintena si sólo tiene relaciones porque el hombre lo desea estoy convencida de que los resultados serían bien distintos. La sociedad ha cambiado y la población femenina también, ahora hay una formación que antes no existía. Lo mismo sucedería si la encuesta se hubiera llevado a cabo entre hombres, los datos variarían porque en ellos el sexo es más fisiológico», apostilla la doctora Fernández.

La falta de formación en sexo también afecta a la satisfacción lograda en los encuentros íntimos. Mientras que un tercio de las encuestadas opina que su vida sexual ha cambiado con el tiempo a peor, sólo una de cada cinco confiesa que ha evolucionado a mejor.

Las alteraciones fisiológicas asociadas al envejecimiento pueden condicionar la práctica de sexo y su mayor disfrute: disminuye la elasticidad de la vagina y como consecuencia se pueden producir molestias durante la penetración, se reduce la sensibilidad de los órganos genitales por lo que se requiere una mayor estimulación previa y hay cambios en la vagina o menor lubricación. «El problema es que las relaciones sexuales tienen que adaptarse a estos cambios para que resulten satisfactorias, pero las personas de la generación que hemos estudiado no han recibido educación que les forme en la necesidad de adaptarse a las características del cuerpo en cada momento de la vida», recuerda la directora de la investigación.

Un aspecto llamativo del estudio es que la práctica de sexo es independiente de la calidad de vida de las féminas. Es decir, no por tener una vida sexual activa se vive mejor.

Un tema tabú en las consultas de atención primaria

No debemos olvidar que las mujeres mayores también tienen una vida sexual activa que puede condicionar su faceta psicoafectiva y el desarrollo de enfermedades psicosomáticas», recuerdan los autores de la nueva investigación. Por este motivo instan a los médicos de familia a cambiar de actitud en sus consultas. Subrayan que estos especialistas, «en muchas ocasiones por pudor o falta de información, evitamos hablar estos temas con nuestro pacientes». Pero, según la opinión de los autores, familiarizarse con ellos dentro de la consulta «facilitaría la detección de posibles enfermedades y la adquisición de mayor confianza con las mujeres». Sin embargo, según reconoce a SALUD la directora de la investigación, «la falta de tiempo para dedicarse a la paciente es un factor que dificulta enormemente que médico y enferma dialoguen de un problema por el que no se va a consultar. Seguramente, las futuras mujeres mayores buscarán ayuda si ven mermada su actividad sexual y su disfrute. Habría que intentar hacer un esfuerzo para preguntarles por algo que la mayoría de ellas considera como tabú».


Sexo en la mujer ¿Amor o dependencia?